Entrevista al Gerente de Osde Tomas Sanchez de Bustamante

Por Carlos Manzoni LA NACION

Como a todos los argentinos, la muerte del ex presidente Néstor Kirchner tomó por sorpresa a Tomás Sánchez de Bustamante, el hombre fuerte de la principal prepaga del país, OSDE. En un segundo plano quedó el análisis crítico del sistema de salud que había hecho horas antes, por las inequidades de un modelo que desnuda cada vez más las diferencias entre ricos y pobres, así como la inflación, ese gran enemigo del sector que amenaza con desequilibrar las cuentas.

“Fue un profundo militante de la política, coherente con sus ideas hasta el final. Ante tan inesperada muerte se avecina un nuevo panorama político en el país, que espero que sea de comprensión y madurez de todos los dirigentes”, opinó una vez conocida la noticia, en lo que fue su único comentario al respecto, ya que no respondió a las posteriores inquietudes de LA NACION.

Sí habló a borbotones sobre lo que considera un sistema de salud “atado con alambre”, en el que sólo gana dinero el que escamotea servicios y en el que hace falta un censo sanitario y un rediseño institucional urgente.

-¿Qué le falta al sistema de salud en la Argentina?
-Diseñar un modelo más equitativo porque la distribución de la salud no es igual en todo el territorio nacional. Propongo, como punto de partida, un censo nacional sanitario para ver qué tenemos.

-¿La salud está colapsada?
-No. Está atada con alambre y es muy inequitativa. Bien a la argentina . Funciona, da servicios, busca cumplir con el Plan Médico Obligatorio (PMO), pero está permanentemente tapando agujeros y en equilibrio inestable.

-¿Y quién tapa los agujeros?
-Nosotros, la buena voluntad de los médicos y los prestadores o el adelanto de algún financiamiento.

-¿Por qué se llegó a una salud atada con alambre?
-Porque en los 90 se les devolvió a las provincias la facultad para manejar salud y educación, pero sin los presupuestos correspondientes. Entonces, en nombre de una supuesta autonomía provincial, el gobierno nacional se sacó la responsabilidad, lo que hizo que en las provincias más ricas la salud funcionara más o menos bien y en las otras, no. De ahí en más lo único que se hizo fue aumentar las inequidades. El gobierno central debe recuperar la facultad de rectoría.

-¿Qué hizo este gobierno?
-Poco, pero el sistema no está así por este gobierno. Creo que el Consejo Federal de Salud, donde están todos los ministros, no ha sido el lugar en el que se pudieran generar políticas de Estado y ha sido muy moroso en definir a la salud como prioridad, donde haya reglas de juego básicas con consenso general.

-¿Cómo se hace para ordenar este monstruo ?
-Se necesita poner por encima de la política algo que para la población es tan importante, hacer un censo sanitario y un rediseño institucional para saber con qué leyes nos quedamos y con cuáles no, porque hay una maraña de normas.

-¿Y en la parte económica?
-Los recursos que hay no son muy grandes, pero son ajustados y suficientes para cubrir el PMO, que es muy extenso. En la Argentina se gasta en salud el 7,5% del PBI, cifra que ha mejorado en términos relativos en los últimos años. En los 90 era el 8,5%; en la crisis se cayó al 6%. En los países desarrollados es del 8 por ciento.

-¿El problema está en cómo se manejan esos fondos?
-En quién se queda con una parte y en cómo se maneja la ineficiencia de lo público. Otro punto que influye en que cada vez cueste más cubrir el PMO es que desde hace 20 años se ponen sobre las espaldas del sistema nuevas prestaciones, sin decir cómo se las financiará, como el tema de obesidad, enfermedades infectocontagiosas, drogadicción, fertilización asistida o ciertas discapacidades.

-¿Cuál es el gran agujero negro? ¿Los gremios?
-Y… hay de todo… Los gremios hicieron su gran esfuerzo también. Reconozco que muchas obras sociales sindicales en momentos de crisis le siguieron dando a su gente salud por aportes no tan altos como para cubrir el PMO. También es cierto que hubo muchas obras sociales ineficientes o que usaron los recursos para otros fines.

-¿Cómo hacen con Guillermo Moreno [secretario de Comercio] a la hora de aumentar la cuota?
-Moreno tuvo tonos duros con nosotros, se enojó, nos demoró los ajustes varias veces, pero le llevamos información de cómo funciona el sector y entendió, porque mi negocio es dar servicios y no encarecer la cuota.

-¿Volverán a incrementar la cuota antes de fin de año?
-Vamos a ver. Todo depende de cuánto absorban los prestadores el aumento salarial y de cómo sea su presión sobre nosotros.

-¿La inflación es el mayor problema hoy para el sistema?
-Sí, porque crea mucha incertidumbre y paraliza inversiones. La carrera entre salario y precio es una mala ecuación para la gente. Porque 31% obtiene la paritaria de salud, pero no todos los sectores obtuvieron ese incremento como para hacer frente a un aumento de ese calibre en la cuota social.

-¿Es cara la salud en el país?
-Es barata en relación con otros países, si se considera que el plan médico nuestro es más extenso. En EE.UU. no cubren medicamentos y no tienen odontología incluida.

-Pero EE.UU. no es justo un modelo solidario. ¿Cómo es la comparación con Inglaterra?
-En EE.UU. prevalece el que tiene dinero y el que no tiene no recibe nada, pero cuidado, porque lo que no cuentan de Inglaterra y otros países es la terrible lista de espera. Yo diría que la Argentina tiene un mix , más europeo con el sistema público y más norteamericano con las prepagas. Y también las prepagas tienen un cierto componente solidario.

-¿Quién gana con la salud?
-Hoy, el que escamotea servicios. El que cumple y honra el compromiso con los afiliados y los prestadores está con lo justo. El que pretende ganar dinero con la salud hoy está en una situación muy difícil porque la rentabilidad está en 4% y en cualquier momento uno se cae.

-¿Se va hacia el abismo?
-No. No creo que se vaya hacia el abismo, pero se podría estar mejor.

Tomás Sánchez de Bustamante
Profesión: abogado
Edad: 61 años
Lleva más de 20 años en OSDE, grupo con 1,5 millones de socios y 4500 empleados. Antes fue gerente de Relaciones Institucionales y desde 2007 es gerente general. Fue también presidente de la Asociación Civil de Actividades Médicas Integradas (Acami), entidad en la que participa OSDE.

La Nacion. 31/10/2010

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Domingo, 31 de Octubre de 2010

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Conseguir cama en una clínica privada, una odisea

En 5 años creció 39 % la cifra de afiliados a prepagas. La crisis es peor en la Capital, donde la cantidad de camas descendió en la última década. Médicos y empresarios ya admiten el problema. La cámara del sector dice que sólo así el sistema es rentable.

Cuando Héctor E. se dio cuenta de que su dolor de estómago podía ser mucho más que eso empezaba a hacerse tarde. Un instante después de que en la clínica privada prestadora de su prepaga le dijeran que tenía que esperar dos días para internarse se indignó, después se asustó y finalmente terminó en el Hospital Fiorito de Avellaneda, donde los médicos lo operaron y le dijeron que se había salvado de la peritonitis por horas. Cualquiera que haya sufrido la necesidad de someterse a una internación en una clínica privada seguramente ha padecido la obligación de esperar a que se libere una cama . Una dilación que, en esas circunstancias y teniendo en cuenta que se paga o se aporta para ser atendido, no es sosegada y, mucho menos, corta: va de horas a días, de acuerdo a la urgencia y también, sí, a la suerte.

Los casos dan testimonio de una situación que se ha hecho cotidiana. Pero las cifras son contundentes para entender en frío un fenómeno extraño, que debiera poner en debate la precisión del término “salud pública” y priorizar la necesidad de una ley que regule el sector y proteja al afiliado .

En los últimos diez años el desempleo en Argentina bajó, según cifras oficiales, del 19,2 % al 8,1%, y la proporción de empleados en blanco sigue siendo más o menos la misma (el trabajo informal pasó del 38% al 36%). Es decir, creció la cantidad de gente que tiene obra social ; incluida la que, por la desregulación en la década del 90, elige aportar a las prepagas.

Las empresas de medicina privada aumentaron su cantidad de afiliados un 39% sólo en los últimos cinco años, según datos de CIMARA, la cámara que nuclea a la mayoría de las prepagas. De los 4,5 millones de clientes que tienen actualmente, el 75% llega por los aportes a la seguridad social. El resto se asocia directamente.

A pesar del incremento de afiliados y –consecuentemente– de ingresos (se calcula que este mercado mueve unos 15 mil millones de pesos anuales), el argumento de los empresarios del sector es que el negocio no es rentable. La realidad es que en la última década no hubo inversión en camas : de acuerdo con datos del Ministerio de Salud, en Capital había más en 2000 que ahora: 9.905 contra 9.759. Más demanda, menos oferta.

“Camas para todos los enfermos no vamos a tener nunca”, le dijo a Clarín Francisco Díaz, presidente de la Asociación de Clínicas y Sanatorios Privados de la República Argentina (ADECRA). Y siguió: “El problema va a existir siempre en la medida que el sector no sea más rentable. Es un problema de costos, con camas ociosas perdés dinero”. Díaz señala que la rentabilidad lleva demasiado al límite la oferta: “Hoy el negocio es rentable con más del 90% de ocupación”. Es decir, reconoce que hay poco margen para las urgencias.

Federico Díaz Mathé, director ejecutivo de CIMARA, también aduce problemas de rentabilidad. “Los márgenes de ganancia son exiguos. Lo que consumen los afiliados es muchísimo. Las empresas hoy tienen una rentabilidad del 1 ó 2 %. Está bien que es sobre cifras multimillonarias y en dólares. Pero el riesgo de ese dinero invertido es enorme. Por eso no hay inversiones extranjeras”.

“Esto del 90% no es así. El sistema de las prepagas sigue siendo un negocio para pocos. Sirve para el que está sano, no para el enfermo”, reclama Susana Andrada, del Centro de Educación al Consumidor. Y asegura que las empresas de medicina prepaga están terceras en el ránking de reclamos, detrás de la telefonía móvil (tampoco tiene ley que la regule) y la fija.

Con la mirada de Andrada coincide una alta fuente del Ministerio de Salud de la Nación: “La falta de camas se notó más que nunca con la Gripe A. No hay inversión en el sector privado, su fin es ganar dinero. ¿Alguna vez se vio un balance de las prepagas?”.

“Faltan camas, y eso que los tiempos de internación se redujeron en los últimos años gracias a la internación domiciliaria y a la aparición de nuevas técnicas”, comenta Carlos West Ocampo, líder del gremio de Sanidad. Coincide en que es un tema de “rentabilidad” y asegura, no sin ironía, que “e l mayor problema está en la Capital Federal : hoy un inversor no hace camas para sanatorios, las hace para hoteles”.

Carlos Jañez, presidente de la Confederación Médica Argentina, es otro de los que acuerda con el diagnóstico y reclama una “inversión en la infraestructura”. “Pero con los valores que pagan las obras sociales y las prepagas, las clínicas no tienen manera”, admite. Jañez no es el único que ve como antídoto una tendencia alternativa: “Muchas prepagas y obras sociales empiezan a tener su propia clínica para abastecer la demanda”. Díaz Mathé, en cambio, no coincide con Jañez. Asegura que “el sector ha hecho una gran reinversión en camas y lo hace permanentemente en tecnología”. Al menos con las camas, las cifras y los testimonios de pacientes lo desmienten.

CLARIN
26/10/2010

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Miércoles, 27 de Octubre de 2010

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En senado modifican ley de regulación de prepagas

Tras haber permanecido congelado por dos años en los cajones de la Cámara Alta y a escasos 30 días de perder el estado parlamentario, el proyecto de regulación de la medicina privada está cerca de sufrir un cambio que favorecería claramente a las empresas del sector, e impactaría de lleno en los derechos sanitarios de los más de cinco millones de usuarios que hoy tienen el servicio en todo el país.

En las últimas horas, los asesores de los senadores que integran la Comisión de Salud, tomaron el proyecto que sancionó Diputados y modificaron el artículo 10, referente a Carencias y Declaración Jurada, que señalaba que “las enfermedades preexistentes sólo se establecen mediante la declaración jurada y NO PUEDEN SER CRITERIO DE RECHAZO DE ADMISIÓN DE LOS USUARIOS”.
Hoy, según el documento del Senado al que tuvo acceso Tiempo Argentino, ese mismo punto dice que “las enfermedades preexistentes pueden establecerse por declaración jurada u otros medios complementarios a cargo de la entidad de medicina prepaga, Y PODRÁN SER TENIDAS EN CUENTA A EFECTOS DE ADMITIR NUEVOS USUARIOS”.

Es decir que, con el cambio, las Prepagas están en condiciones de discriminar a gente con una enfermedad crónica (diabetes, HIV, cáncer, etcétera) que se quiere afiliar. Lo más llamativo es que ese artículo, tal como adelantó el presidente de Swiss Medical, Claudio Bellocopit, a este diario, es el único que las empresas del sector no están dispuestas a aceptar. “Teníamos que adecuar el proyecto, si se pone este artículo, las Prepagas dejan el negocio. Quisimos armonizar, entre el derecho de la gente y la sustentabilidad del sector”, explicó uno de los asesores que trabajaron en el proyecto, quien intentó excusarse por el escrito al decir que “todavía no lo vieron los senadores”. La Comisión de Salud, presidida hoy por el radical José Cano, está compuesta por legisladores de la UCR, el PJ, Trabajo y Dignidad, Frente Cívico y Social, del duhaldismo, y Buenos Aires Federal.

Pero hay más. En el paper que hicieron los asesores, en su artículo 11, se especifica que “LA EDAD NO PODRÁ SER TOMADA COMO ÚNICO CRITERIO DE RECHAZO DE ADMISIÓN”. En cambio, en la media sanción de Diputados no se menciona en ningún momento la posibilidad de que no se afilien personas por longevidad, y sí se prohíbe expresamente aumentar las cuotas a los mayores de 65 años.

Otro de los asesores contó que “no nos presionaron las Prepagas, aunque sí nos visitaron a principios de año”, y reconoció que “los empresarios querían podar el 50% de la ley, para reafirmar el statu quo”. Aunque el Senado intentó despegarse del tema, las modificaciones son funcionales a las pretensiones de las Prepagas. Un documento exclusivo al que accedió este diario contiene todas las críticas que el sector hizo al proyecto que aprobó Diputados.

Si bien aparecen comentados los 30 artículos que conformaron la ley, la bajada de línea se concentra en el 10 y el 12: con respecto al primero, que expresa que no se pueden rechazar pacientes con enfermedades crónicas, las Prepagas señalaron que “(con esto) se corre el riesgo de que ciertas personas se afilien sólo para un tratamiento en particular” y que “si el número de pacientes se incrementa, el sistema colapsa”. Y respecto del 12, que habla de no subir tarifas a jubilados, las empresas señalaron que “una vez más, se establece un esquema de control de precios, al depender de la autoridad para la determinación de incrementos en las cuotas en función de la edad”. Por otra parte, y ante la pregunta de por qué se demora la aprobación de una ley tan importante, los asesores le echaron la culpa a la anterior conducción de la Comisión de Salud, y admitieron que en una nota girada en marzo de este año al cuerpo legislativo, el propio ministro de Salud, Juan Manzur, señaló como prioridades de sanción a las leyes de control de Prepagas y de Salud Mental.

A pesar del escándalo que supondría la implementación de estos cambios, la ley se tratará el martes próximo en comisión, para lograr allí dictamen para ser debatida en el recinto. Allí estará la responsabilidad de parar una iniciativa que nació ejemplar y hoy parece hecha a la medida de los que deberían ser controlados.

21/10/2010
Tiempo Argentino

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Viernes, 22 de Octubre de 2010