Obras sociales: será pública la información de fondos especiales

El ministro de Salud, Juan Manzur, anunció que por decisión de la Presidente todos los movimientos de la Administración de Programas Especiales serán publicados en internet con acceso público, tras mantener los dos una reunión con Hugo Moyano.

Manzur aclaró que “la APE es un organismo que maneja un fondo solidario para atender casos de baja incidencia y alto costo de las más de trescientas obras sociales que participan del sistema”.

El ministro aseguró que la información del ejercicio 2009 de APE, y lo que vaya aconteciendo en 2010, se subirá a la página en Internet www.ape.gov.ar, en 24 o 48 horas.

“Cada obra social podrá seguir los expedientes en forma online” dijo Manzur y reconoció que “los montos de pago de la APE están atrasados pero se irán actualizando”.

En el encuentro con la Presidente, además del ministro, participaron directivos de la CGT como Hugo Moyano, Omar Viviani, José Luis Lingieri, Mario Manrique, Antonio Caló y Oscar Mangone; el gerente general de APE, Daniel Colombo Russell y el gerente de APE, Donato Spacavento.

Fuente: Télam
18/2/10

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Miércoles, 24 de Febrero de 2010

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Los médicos y la máquina de hacer chorizos

Hubo una época en que los médicos hacíamos medicina y atendíamos pacientes. Estos eran seres humanos sufrientes que requerían de nuestro saber y pericia. Escuchábamos sus quejas y dolencias e intentábamos hacer diagnóstico.

Para ello se nos enseñaba lo importante que era escuchar y revisar cuidadosamente a los enfermos. Con frecuencia se solicitaban estudios o análisis para corroborar una sospecha. Cada consulta duraba lo que debía durar. Indicábamos tratamientos, a veces fármacológicos, a veces procedimientos quirúrgicos. Teníamos mayor o menor éxito pero creíamos en lo que hacíamos y éramos respetados. Nuestra actividad era una profesión liberal y humanista, con mucho de altruismo. La mayoría de nosotros aprendía lo importante de cuidar la relación con nuestros pacientes y de saber respetarlos en su sufrimiento. Nuestros honorarios estaban acordes a nuestro respeto social y se acordaban directamente con el paciente.

Las cosas fueron cambiando conforme la tecnología médica se fue complejizando. Aparecieron novedosos y carísimos estudios para hacer mejores diagnósticos y novedosos tratamientos mucho más efectivos y también mucho más caros.

Acceder a esta nueva tecnología que no cualquiera podia pagar obligó la aparición de financiadores o “sistemas de salud” (obras sociales o seguros de salud o empresas de medicina prepaga).

Todo cambio mucho en pocos años.

Hoy algunos siguen creyendo que los médicos seguimos haciendo esas mismas cosas de aquella otra época. Pero la verdad es que a los médicos de hoy se nos pide que hagamos otro tipo de cosas.

En primer lugar ya no sabemos a quien está orientada nuestra labor. Muchos ilusos seguimos creyendo que trabajamos para nuestros pacientes pero en realidad somos “prestadores de servicio” para estos nuevos sistemas o empresas de salud. Lo que creemos hacer ya no son consultas, estudios o cirugías sino simplemente “prestaciones”. Se nos dice que la salud debe estar “gerenciada”,(que ya no se trata de una actividad humanista cercana al altruismo) y que su meta es la “productividad”. Se nos dice entonces que se es más productivo cuantas mas prestaciones se hacen. Curiosamente son ellos los que nos determinan el valor de nuestras prestaciones, siendo para ellos la más sencilla de todas- y por ende la más económica, la otrora valiosa y casi sagrada consulta médica. Se nos dice que es ventajoso trabajar para los seguros de salud o empresas de medicina prepaga que nos permitan hacer gran cantidad de “prestaciones” (”volumen de pacientes” es la espantosa expresión que les encanta utilizar). Para poder hacer buen “volumen” es importante el concepto de “eficacia”, la cual se mide por ejemplo en la cantidad de consultas por hora (!) o de cirugías por mes. Se nos hizo creer que deberíamos estar contentos de atender mucho más que atender bien. Se da por descontado que los diagnósticos deben ser correctos y la atencion cordial, pero no se nos brindan las mínimas condiciones para que esto sea viable. Además nada del complejo arte de la escucha o la empatía importa demasiado en los parámetros de esta nueva medicina gerenciada. El paciente ya no es más un ser sufriente, un ser humano único y excepcional a ser escuchado, curado o aliviado, sino un afiliado, en el mejor de los casos un cliente (no del médico, sino de la empresa prepaga). Y eso sí, como a todo cliente se le hará saber que siempre tendrá la razón y es importante que no se queje ni se enoje con nosotros, los prestadores, por ejemplo por hacerlo esperar en la sala de espera unos 20 minutos más allá de la hora de su cita. Es que, justamente, los pacientes han dejado de ser pacientes.

Asi estamos.

Lo que subleva no es que las cosas sean así, sino que los propios médicos lo sigan permitiendo. Que se sobreadapten. Que de tanto jugar con estas reglas se terminen creyendo todo este tristísimo embuste.
Fuente:
http://versoconverso.blogspot.com/

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Miércoles, 24 de Febrero de 2010

Critica la situacion economica de muchos medicos

Publicada por el Diario Hoy de La Plata
sabado 20 de febrero de 2010

Ni los médicos llegan a fin de mes.

Los atrasos de las obras sociales y la crisis económica hacen que tengan dificultades para afrontar compromisos tan básicos como el vencimiento del gas.

Aunque en el inconsciente de los argentinos subyace aquella clásica imagen del médico con su vida acomodada, el estereotipo ha comenzado a desbibujarse para dar lugar a una realidad en la que abundan las dificultades e impera la preocupación.

Los motivos que decantaron en este presente son varios; pero todos reconocen su origen en la crisis financiera que castiga sin piedad a la inmensa mayoría de la población. Hay más: los problemas económicos que padecen los profesionales de la salud son más acuciantes de lo que podría suponerse, al punto que muchos de ellos se vieron obligados a pedir adelantos para afrontar sus compromisos esenciales.

En efecto, tanto en las primeras jornadas de enero como en las de este mes, varios de los afiliados se acercaron hasta la Agremiación Médica Platense (AMP) en busca de un anticipo de los pagos que reciben por las facturaciones a las obras sociales de la región. Angustiados, no tuvieron reparos en contar que necesitaban ese dinero para pagar la luz, abonar el teléfono, afrontar la boleta del gas o llegar a fin de mes.

Para el dirigente de la comisión interinstitucional de esa entidad, Claudio Cardoso es un hecho triste y doloroso al que no se le conocen antecedentes. “Ni siquiera lo vimos en 2001, ya que por entonces por lo menos estaban los patacones”, comentó.

Cardoso contó el caso de una médica que ha dedicado toda su vida a la profesión y que por tener la jubilación en trámite ha caído en una incómoda situación. “Vino con todas las facturas en la mano, tenía los vencimientos encima y con lo que tenía para cobrar no le quedaba para vivir ¿le parece?”, preguntó el dirigente. La respuesta se cae de madura.

Demasiado lejos

La casita en la Costa, el auto de alta gama y muchos otros bienes que hacen a la clase media alta están astronómicamente lejos de una buena parte de los médicos. No se dice, pero todos deberían saberlo: según Cardoso, en La Plata y alrededores hay más de 2.000 galenos que perciben entre $ 1.000 y $ 1.500 mensuales (que obviamente se ven obligados a reforzar con otros ingresos).

Son personas que quemaron sus pestañas en la UNLP, cuya Facultad de Medicina es una de las más exigentes del país; personas que hicieron sus residencias en hospitales públicos a los que les faltaban insumos y que, llegado el caso, han puesto de sus bolsillos para que los pacientes pudieran regresar a sus hogares en colectivo.

El Estado -principal responsable de esta debacle- continúa ausente, pero debería comenzar a preocuparse. Entre otras cosas, porque los médicos deben tener resueltos sus problemas para poder concentrar todas sus energías no sólo en la asistencia, sino también en el perfeccionamiento, ya que a esta altura de la historia los avances son continuos y obligan a adecuar los tratamientos.

La administración bonaerense tiene su cuota de responsabilidad en todo esto, ya que uno de los motivos por los que los médicos no cobran en término son los atrasos en los que incurre el Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA). “Aún nos adeuda el 50% de las facturaciones de noviembre”, resumió el dirigente.

Concluyó que los médicos “sienten la frustración” lógica de las penurias económicas, pero realizan “un gran esfuerzo personal para mantener la atención de excelencia”.

“Jamás vi algo así”

“Llevo más de 20 años en la profesión y jamás vi algo así”, dijo el dirigente de la Agremiación Médica Platense (AMP), Claudio Cardoso, y agregó que “esto es algo inédito en la historia de nuestra institución”.

Cardoso se refiere a los galenos que van a la AMP a pedir anticipos de sus facturaciones para poder afrontar compromisos tan básicos como el pago de su teléfono celular.

La AMP percibe el pago de las obras sociales y luego se lo transfiere a los médicos que realizaron las presentaciones a los afiliados. Cardoso dijo que este sistema de anticipos lo van a poder afrontar mientras la entidad tenga reservas, pero si las mutuales se siguen atrasando, “se corre el riesgo de no poder sostenerlo”.

Tras afirmar que los médicos deben recuperar su rol social, el dirigente explicó que los problemas económicos los sufren todos, tanto los jubilados de los hospitales públicos -a los que les cuesta mantener el nivel de vida- como a los jóvenes que recién se inician.

Clima enrarecido en el IOMA

El presidente de la Asociación Interdisciplinaria de Profesionales de IOMA (Apioma), Idelmar
Seillant, denunció ayer la situación de “inestabilidad laboral que sufren los profesionales y técnicos” de esa obra social.

Elogió, asimismo, un fallo del juzgado nº 1 en lo Contencioso Administrativo que ordenó la
restitución en su cargo de una médica que había trabajado durante 16 años como contratada.
En ese sentido, explicó que la entidad se presentará en la causa para defender este fallo, ya que “la violencia laboral que soportan los contratados en el IOMA debe darse por tierra”.

El propio Seillant dijo que corre el riesgo de ser trasladado -a otro organismo del Estado bonaerense- “por pedir el pase a planta permanente de los contratados, por reclamar aumento de sueldo y por denunciar la persecución laboral”.

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Lunes, 22 de Febrero de 2010

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