El sindicato de sanidad se une al pedido empresario

Las clínicas reclaman medidas al Gobierno para aumentar salarios. Piden alzas en los aranceles pagados por las obras sociales, el PAMI y las prepagas

En un escenario de mayor carga de trabajo por la pandemia de gripe A, los prestadores privados de servicios de salud temen un próximo conflicto gremial en el que podría derivar la demora que sufre la negociación salarial del sector.

El discurso de los empresarios y el del sindicalismo es prácticamente el mismo: coinciden en que no hay una traba en la voluntad de las propias partes que negocian, sino que esperan una respuesta que debería provenir del Gobierno, para lograr que ingrese más dinero a las clínicas, sanatorios y centros de atención sanitaria.

Concretamente, se reclaman una suba del 19% para este año en los aranceles que paga a esas entidades el superavitario PAMI por la atención de sus afiliados y una resolución oficial que disponga -al igual que otros años-que las obras sociales, “que tuvieron un alza de su recaudación per cápita por las mejoras salariales”, también abonen más por los servicios.

Al mismo tiempo, el sector de las prepagas -tercer grupo financiador del sistema- busca un guiño para evitar que haya trabas oficiales cuando apliquen los incrementos de cuotas a sus afiliados, y sostienen que sólo con esas subas podrían afrontar el alza salarial para sus empleados y la actualización de aranceles de las clínicas.
Prepagas, a la espera

Según lo previsto, las subas de cuota serán en promedio del 12% en una primera etapa y del 7% a fin de año. El primer aumento se iba a concretar en agosto, pero para eso deberían haber mandado este mes las cartas a sus asociados anunciando la novedad. Según dijo a LA NACION Claudio Belocopitt, presidente de Swiss Medical, la decisión se postergó como un signo de mostrar voluntad de que los problemas de financiamiento del sector reciban una respuesta amplia.

Los porcentajes y la oportunidad de los aumentos tienen que ver con los términos de la negociación con el sindicato, ya que se busca firmar un aumento del 12% desde los salarios de agosto y otro 7% a partir de diciembre. El costo laboral es alrededor del 60% del gasto de un prestador, pero los empresarios argumentan que son varios los costos que se encarecieron y que no habrá otras subas de precios para absorberlos.

Según Francisco Díaz, presidente de la Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados de la República Argentina (Adecra), la pandemia de gripe A agregó un elemento adicional al encarecimiento que de por sí tiene la medicina. “En estos días los costos se están incrementando entre el 60 y el 80% por mayor uso de insumos, de estudios de diagnóstico y mayor contratación de personal”, afirmó, tras explicar que se registra un 40% de ausentismo en enfermería, por licencias especiales y por contagios. Agregó que el número de consultas se elevó en un 300% y que la cantidad de servicios de ambulancia se triplicó. “Queremos dar el aumento, pero no hay recursos”, afirmó.

Héctor Daer, dirigente del sindicato de la sanidad, apuntó que es imposible pensar en una postergación de la fecha en que deberían regir los nuevos salarios y coincidió en la necesidad urgente de una actualización de aranceles. Además, dijo que el Gobierno debería destrabar dinero del sistema de obras sociales que está depositado en una cuenta bancaria.

Adecra, junto con Cimara -que agrupa a las prepagas líderes-, la Cámara de Entidades de Diagnóstico y Tratamiento Ambulatorio de Excelencia y la Federación de Cámaras de Emergencias Médicas y Medicina Domiciliaria crearon días atrás la Unión Argentina de Salud (UAS), en un intento de hacer más fuerza en sus reclamos al Gobierno, donde dicen haber sido escuchados pero sin que hasta ahora existan respuestas.

Un comunicado de la nueva entidad pone a las paritarias como una “preocupación central”. Se menciona que si el sector de salud pública necesitó de una inyección de $ 1000 millones para hacer frente a la crisis sanitaria, la actividad de los privados también necesita recursos, aunque se aclara que no se piden subsidios.

“El sector privado atiende a entre el 50 y el 60% de la población en estos días y sentimos una falta de reconocimiento al esfuerzo que se está haciendo”, lamentó Belocopitt. “No nos merecemos estas demoras, mientras sectores como el transporte tienen respuestas rápidas”, agregó.

Silvia Stang
Fuente: La Nacion
10.07.09

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Viernes, 10 de Julio de 2009

2 Comentarios

  1. Eduardo 10 de Julio, 2009 20:14

    Casi todos los empleados de las prepagas estan afiliados a OSECAC, como empleados de comercio.
    Sin embargo utilizan cada incremento acordado por SANIDAD para aumentar las cuotas.
    Ese aumento lo deben soportar los prestadores, centos médicos y las clinicas para pagar a sus empleados administrativos y enfermeras que SI ESTAN EN SANIDAD.
    Esos ajustes, poco llegan a los prestadores y cuando algo llega pasaron 4 o 5 meses.

  2. Pablo 7 de Enero, 2010 2:25

    El sindicato de sanidad argentina es de lo más corrupto.
    Tiene recursos politicos y empresariales y roban a sus afiliados.

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