Las obras sociales de las tres FFAA pasarían al Ministerio de Defensa

La iniciativa, a la que accedió en exclusiva Crítica de la Argentina, apunta a unificarlas y ponerlas bajo la órbita del Ministerio de Defensa.

Si avanza, los altos mandos castrenses dejarán de administrar los $860 millones que mueve por año el Instituto de Obra Social del Ejército (IOSE), la Dirección de Bienestar de la Armada (DIBA) y la de la Fuerza Aérea (DIBFA).

Por eso, la cúpula militar activó un intenso lobby en su contra y hasta apeló a una movida inédita: autorizar al personal civil a dejar sus puestos de trabajo para ir a una marcha de protesta convocada por la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE).

La iniciativa es impulsada por la ministra de Defensa, Nilda Garré, y espera su turno para ir al Congreso en el despacho del secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini. Fue redactada el año pasado pero recién en febrero último obtuvo el visto bueno de la Casa Rosada. Ahí arrancó la pelea que llegó a su cénit el jueves pasado, con la marcha del sindicato opositor a la sede de Defensa. El gremio del Personal Civil de las fuerzas (Pecifa), en cambio, apoya la idea.

El proyecto de Garré crea el Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA) y reduce los aportes de cada afiliado, que pasarán del 6% al 3% del salario bruto, al equipararse con los del resto de los gremios. El descuento para los militares y civiles de las Fuerzas Armadas fue incrementado por varios gobiernos durante los últimos años para cubrir los sistemáticos déficits de las tres entidades de salud. También el Estado aporta más por ellos que por el resto de sus empleados.

Si el texto se convierte en ley, los 615 mil militares activos y retirados y agentes civiles que se atienden en las tres obras sociales pasarán a disponer de todas las instalaciones que hoy prestan servicios por separado. La cifra incluye a los efectivos y retirados de Prefectura y Gendarmería. La Policía Federal, en cambio, tiene su propio sistema de salud.

En Defensa aseguran que no se trata de un avance antimilitar. “La idea es reducir costos aprovechando la mayor escala y unificar criterios de afiliación y cobertura con los del resto del Estado”, dijeron a este diario fuentes cercanas a Garré. “El poder de compra unificado nos va a permitir ahorrar costos, aunque eso vaya a pisar algunos callos”, agregaron.

Ese “poder de compra” es el eje de la disputa. Desde la vuelta de la democracia y, en especial, desde que las tres fuerzas empezaron a sufrir en carne propia el ajuste que propiciaron sobre el resto de la economía durante la última dictadura, los militares se fueron quedando sin recursos para administrar. Por eso, alrededor de las tres obras sociales floreció un sinnúmero de empresas vinculadas con oficiales activos o retirados que les prestan servicios o les proveen lo necesario para su funcionamiento.

Los directivos de las obras sociales, además, son todos generales, almirantes o comodoros. Muchos de ellos retirados, cobran sus retiros y en simultáneo perciben ingresos por sus funciones en los servicios de salud.

El proyecto de Garré otorga la dirección de la IOSFA a un representante del ministerio, uno de cada fuerza y uno del personal civil. También habilita a los afiliados a cambiarse de obra social o a pasarse a una prepaga, como el resto de los trabajadores del país.

Los gremios que reúnen al personal civil tienen posturas encontradas. Mientras Pecifa (mayoritaria, oficialista y adherida a la CGT) apoya la iniciativa, ATE la rechaza por entender que “no garantiza la estabilidad de los trabajadores de planta y contratados”. Las fuentes de Defensa aseguraron que “no va a haber despidos” y que el ahorro se obtendrá “usando más racionalmente los recursos”.

El jueves pasado, ATE marchó contra el proyecto y reunió más gente de la que esperaba. La diferencia con anteriores convocatorias fue que, por primera vez en la historia, el IOSE autorizó a su personal a concurrir a la movilización en horario de trabajo (ver aparte). En la movida no se vio a ningún uniformado. Quizás en las próximas sí los haya.

¡Vaya a la marcha, subordinado!

El coronel Federico Peretti, subdirector de la obra social del Ejército, envió el miércoles pasado una circular a todas sus dependencias. Era una orden inédita para que los jefes dejen salir del trabajo a los empleados de todas las áreas para acudir a una protesta contra la unificación de las tres obras sociales militares. A los civiles les llamó la atención. Siempre les exigen que pidan autorización hasta para convocar a asambleas.

Critica de Argentina
29/03/09

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Lunes, 30 de Marzo de 2009

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Obras sociales, más controles-acuerdo con la Sigen

En su pulseada con el titular de la CGT, Hugo Moyano, la ministra de Salud de la Nación, Graciela Ocaña, y el superintendente del Servicio de Salud, Juan Rinaldi, acordaron ayer con el titular de la Sindicatura General de la Nación (SIGEN), Carlos Pacios, aumentar los controles sobre la entrega de subsidios a las obras sociales. Rinaldi suspendió recientemetne el envío de fondos a algunas obras sociales destinados a planes de prevención que no habían sido ejecutados, y dejó sin efecto certificados provisorios de 48 obras sociales que detentan situaciones irregulares.”Es un ejercicio para recuperar el control en la Superintendencia”, dijo Rinaldi.

 Clarín - 19/03/09

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Lunes, 23 de Marzo de 2009

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Obras sociales y prepagas deben cubrir el alcoholismo

Abarca a todas las enfermedades derivadas del abuso. Es porque finalmente, después de 12 años, la ley quedó reglamentada. Las prestadoras médicas están obligadas a hacerse cargo de la asistencia psicológica, las internaciones y los medicamentos.

Por: Pilar Ferreyra; Valeria Román

El 5 de marzo de 1997 el Congreso argentino sancionó una ley para luchar contra el alcoholismo. Pasaron desde entonces cuatro ministros de salud que no se ocuparon de poner a esa norma en vigencia. Recién ahora, a principios de marzo, se publicó la reglamentación de la ley: obligará a cubrir a las obras sociales y a la medicina prepaga el tratamiento para las personas que sufran de alcoholismo. No solo abarca a los consumidores crónicos de alcohol, sino también a los que se desbordan los fines de semana.

En la Argentina, el consumo regular de riesgo alcanza al 9,6% de la población. Pero el consumo episódico excesivo (como los desbordes de los adolescentes de los fines de semana) es del 10,1%, según la encuesta nacional de factores de riesgo del Ministerio de Salud. Son consumos riesgosos: “Al estar alcoholizados, no usan preservativos durante las relaciones sexuales, sufren accidentes de tránsito y pueden producir la muerte a otros, o se desencadenan arritmias, entre otras consecuencias”, dijo a Clarín Aldo Dománico, coordinador del programa de adicciones del Ministerio de Salud.

Ahora se espera un cambio. “Varias obras sociales y las prepagas cubrían algunas consecuencias del alcoholismo, como los tratamientos para enfermedades del hígado. Pero no se enfocaban a la problemática del alcohol. Algunas se resisten a cubrir la internación. A partir de esta reglamentación de la ley de lucha contra el alcoholismo habrá un cambio importante”, agregó el funcionario.

Ana María Girardelli, especialista en toxicología del Hospital de Pediatría Sor María Ludovica de La Plata, también confirmó que generalmente las obras sociales y las prepagas cubren en forma fragmentada. “Lo clínico, por un lado, lo psicólogico por otro”. Desde la Asociación por los Derechos de los Usuarios de Salud, el abogado Ramiro Rey Méndez, opinó: “Llega un poco tarde, pero es significativo. Permitirá que los que sufren el alcoholismo accedan al apoyo médico y psicólogico necesario. Por lo general, recurrían a los grupos gratuitos de Alcohólicos Anónimos. También permitirá blanquear más al alcoholismo. Para muchos aún sigue siendo un motivo de risa, aunque es gran problema que se esconde bajo la alfombra”. Si bien algunas obras sociales daban asistencia, otras se negaban y los pacientes debían recurrir a la justicia.

Federico Díaz Mathé, vocero de la cámara que agrupa a las mayores empresas de medicina prepaga, aseguró que “en muchos casos ya se cubría como adicción” pero admitió que no existía una regulación específica.

Otro aspecto significativo de la reglamentación se refiere a nuevos límites a la publicidad. Los deportistas o los partidos de fútbol ya no podrán exhibir publicidades de bebidas alcohólicas. Hoy, uno de los sponsors de la Selección Nacional es una marca de cerveza. También estará prohibida la publicidad en espectáculos culturales o artísticos con libre acceso a menores. Ni tampoco se podrá hacer “publicidad o incentivo de consumo” que utilice por asociación a deportistas, intelectuales, científicos o profesionales notorios, o en general personas famosas o con habilidades especiales, de modo que “por emulación se pueda sugerir que el consumo de bebidas alcohólicas mejora el rendimiento físico o intelectual de las personas”.

Desde el Ministerio de Salud, se comprometieron a lanzar este mes un programa específico contra el alcoholismo. Según Dománico, ya tiene un presupuesto de un millón de pesos para organizar una red sanitaria entre las provincias. A su vez, la reglamentación implicará el trabajo en colaboración de distintos organismos públicos como la cartera de salud con el Comité Federal de Radiodifusión.

“Se capacitará a más de 9.000 profesionales de la salud que atenderán en los centros de atención primaria y en los hospitales. Y se incluirán materiales y recursos didácticos para que se trate mejor el alcoholismo en las escuelas”. Para conseguir este objetivo, se trabajará con el Consejo Federal de Educación.

Clarin, 18 de marzo de 2009

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Jueves, 19 de Marzo de 2009

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