El presidente de ADECRA, Dr Francisco Diaz realizó un balance de lo que fue el 2008, teniendo en cuenta además, la crisis financiera mundial que se desarrolló en los útlimos meses:
“El optimismo primero, y el estrés en segundo lugar, son necesarios en su justa medida. Mucho o poco de ambos no es conveniente. La dosis en su justa medida, como el sentido común, es lo adecuado”.
“Sin dudas, los últimos acontecimientos a nivel mundial empalidecen el optimismo y agudizan el estrés, pero no hay que sobre dramatizar una crisis que para el mundo desarrollado es histórica, posiblemente por inusual más que por dramática”.
“Lamentablemente, tenemos que aceptar que nuestro país está acostumbrado a las crisis. De hecho, muchos sectores económicos –en donde se cuenta el sector salud– todavía no barrieron los vestigios de la última crisis del 2002. Los argentinos, en general, ante cada buen momento económico ya nos estamos preguntando –y los más previsores, preparando– para la próxima crisis, algo que en el mundo desarrollado no están acostumbrados a hacer. Es posible que haya algo de esto en el dramatismo con el que se vive en el mundo la tormenta financiera”.
“En este contexto, se firmó en nuestro sector la paritaria salarial con un incremento del 25%, 15% en Agosto y 10% para el mes de diciembre. Y, por resolución de la SSS, una suba de aranceles médico–asistenciales que se volcaría a los prestadores en dos tramos, uno en el mes de agosto y otro recién en el mes de enero. De esta manera, es importante estar muy atentos al comportamiento del financiamiento del sector, tanto a nivel de Obras Sociales Nacionales, Provinciales, Pami, como a nivel de las empresas de Medicina Prepaga debido a que a cualquier desfasaje de ingresos y valores prestacionales pondrá en peligro nuestro sector”.
“Asimismo, no vemos ninguna señal que demuestre acciones concretas por parte del gobierno para solucionar los probables conflictos que puedan generarse en el sector privado de la salud, donde se atiende el 52% de los argentinos. Consideramos que la solución no pasa por la suspensión o despido de sus trabajadores, como puede ser en cualquiera de los otros sectores productivos, industriales, automotrices, comerciales, etc”.
“Ante el nuevo escenario que se abre es probable que volvamos a vivir situaciones complejas en el área de la salud. No nos gustaría que esto se vea como un llamado al pesimismo. Muy por el contrario, es un llamado a la memoria de situaciones ya vividas en las cuales la disminución del PBI produjo en el sector financiador una baja de los recursos para la salud y, por ende, un traslado al sector prestador traducido en estancamiento de valores y demoras en los pagos. En esta ocasión, además de las eventuales disminuciones del PBI hay que sumar la presencia de la inflación que deteriora en términos reales los valores prestacionales”.
“Conociendo los antecedentes, el sector debe reaccionar con firmeza. Necesitamos medidas cuya ejecución dependan algunas de nuestra voluntad y otras de la justa decisión de las autoridades políticas con voluntad para impedir la destrucción del sector privado de la salud”.
“Entre las primeras medidas, es necesario que entre todos coordinemos e implementemos un esquema pautado y automático de actualización trimestral de los valores en el sector salud. Esto no es aumento de precios sino un mecanismo defensivo para aminorar, en la medida de lo posible, el daño que causa la inflación. Entre las segundas, es necesario que se tomen definiciones en el tema tributario. En la mayoría de los casos, no hace falta ni siquiera creatividad. Se trata simplemente de que no se prorroguen impuestos que originalmente se plantearon como transitorios, por lo dañino que son para la producción, pero que luego se los adopta como permanente de facto. Estos impuestos son el impuesto a la ganancia mínima presunta y el impuesto a los débitos y créditos bancarios”.
“También hay que evitar los mecanismos espurios de recaudación, como la prohibición de actualizar los balances por inflación para el cálculo del impuesto a las ganancias y devolver los créditos fiscales de IVA que se generan en el sector médico prestador a causa de que las autoridades políticas le dan un beneficio de exención impositiva a las obras sociales y a las empresas de medicina prepaga. No proponemos que se elimine la exención, si no se quiere, sino que se nos reconozcan los créditos fiscales a nuestro favor originados por la misma. La crisis financiera va a traer consecuencias económicas. El sector tiene que estar preparado y para ello se necesitan mecanismos de defensa contra la inflación y a favor de la eliminación de la excesiva –y, si se quiere, espuria– carga impositiva”.
“No existen crisis de salud pero si existen agravantes epidemiológicos que aumentan su demanda. Desde nuestra organización monitorearemos la situación y solicitaremos con fuerza e insistencia los elementos necesarios para corregir los desvíos que fundamentalmente pasan por los aranceles médico asistenciales y la inequidad tributaria del sector”.
Adecra
26/12/2008
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Viernes, 26 de Diciembre de 2008