A partir de los salarios devengados en noviembre, que se percibirán en los primeros días de diciembre, los aportes a las obras sociales y al PAMI se incrementarán para los empleados con sueldos brutos superiores a 4800 pesos, a la vez que también aumentarán los montos de las contribuciones de los empleadores, tanto de las que tienen por destino el sistema de salud de la seguridad social como de las derivadas al seguro de riesgos del trabajo.
El decreto que establece las modificaciones fue aprobado en septiembre, y anteayer Claudio Moroni, jefe de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), firmó la resolución reglamentaria, que se publicará en el Boletín Oficial la semana próxima.
La medida implica elevar de $ 4800 a 7800 el salario máximo para calcular el aporte a la obra social y al PAMI, del 3% en cada caso. En cuanto a las contribuciones empresariales, que hasta ahora compartían ese límite de los 4800 para el cálculo de los porcentajes, se realizarán desde noviembre sobre la totalidad de la masa salarial, sin importar el nivel de ingresos de los trabajadores.
Según establece el decreto, a partir de ahora los montos máximos para estimar los descuentos salariales podrán ser elevados por el Poder Ejecutivo cada vez que se incrementen los haberes jubilatorios del sistema nacional, en igual proporción que esas subas. Tal disposición ya estaba vigente para los aportes al régimen previsional. De hecho, lo que se hace ahora es igualar las condiciones de los aportes al sistema de salud, a las del descuento jubilatorio.
Como consecuencia de la medida, quien perciba una remuneración de $ 7800 o más sufrirá un descuento de $ 234 mensuales desde noviembre por cada uno de los dos conceptos, en lugar de los $ 144 actuales. En tanto, una persona con un ingreso bruto que se ubica entre el viejo y el nuevo tope, dejará de aportar $ 288 en total, para contribuir con una suma que será exactamente el 3% del salario en cada caso. Por ejemplo, a quien cobre $ 6000 se le descontarán $ 180 por la obra social y $ 180 por el PAMI, es decir, $ 360 en total.
El efecto que provoca la medida sobre el bolsillo podrá ser suavizado por dos motivos. Uno es que los aportes a la seguridad social se deducen del monto de ingresos sujetos al impuesto a las ganancias que, por lo tanto, tiene una leve reducción.
Derivación de aportes
El otro motivo es que, en muchos casos, los empleados utilizan su aporte para pagar parte de la cuota de una firma de medicina prepaga que tiene un convenio con una obra social. Si aumenta la cantidad de dinero que llega a la compañía privada de salud por la vía de aportes obligatorios, disminuye la suma que debe pagarse en efectivo para completar el precio del plan de salud contratado.
Algo similar ocurrirá por la eliminación del tope para las contribuciones patronales en las empresas que hacen pagos adicionales a compañías de salud para mejorar la cobertura que tienen sus empleados.
Según analizó en un informe Héctor Barrios, director de Salud de la consultora Watson Wyatt, el cambio de topes producirá un fuerte impacto en las empresas, que trascenderá el plano puramente económico.
Debe tenerse en cuenta que desde la desregulación del sistema [que permite elegir a qué obra social derivar el dinero], el verdadero «dueño» de los aportes y contribuciones no son las obras sociales, sino el beneficiario mismo?, agrega Barrios. Con la modificación, se produce un notable cambio en el poder de compra de una cobertura. Según graficó, una persona ?con una remuneración anual de $ 200.000 que con la norma anterior contaba con 4492,80 pesos al año, pasará a contar con 12.033,60.
El analista también consideró que el decreto significará una amenaza para las áreas de recursos humanos de empresas que contratan un plan médico único para todo el personal. Según dijo, el personal de mayores ingresos tendrá que ser disuadido de su natural deseo de salir del sistema que le ofrece la empresa, para obtener mejores beneficios por fuera?.
Si se produce una migración de ese tipo (además de romperse un esquema que podría calificarse de solidario), las empresas dejarían de contar con una herramienta que usan con frecuencia para atraer, incentivar y retener al personal. Esa herramienta es un plan de salud que, a partir de ahora, el empleado podría pagarse sin desembolsos adicionales a los aportes obligatorios.
Por Silvia Stang
De la Redacción de LA NACION
18/10/08
Publicado en la categoría Obras Sociales
Lunes, 20 de Octubre de 2008