Acto Profesional Bioquímico. Respuestas a las preguntas más frecuentes.

1.- ¿Dónde se encuentra legislado el APB y su obligatoriedad?
Respuesta: En la ley 8271 (modificada por la Ley 13.560). El artículo 18 bis reconoce el APB y el artículo 28 inc. e) establece que el Consejo Directivo deberá fijar su carácter y el valor. En cumplimiento de esa obligación, el Consejo Directivo dictó la Resolución Nº 31/07 que dispone el monto de diez pesos ($ 10) y el cobro obligatorio del APB

2.- ¿El APB está incluido dentro de los ítems de los convenios suscriptos por Federación con las Obras Sociales?

Respuesta: El APB está establecido para que el Bioquímico lo cobre directamente al paciente. Por su naturaleza, el APB se encuentra excluido de los convenios ya que no se trata de un arancel sino que es una compensación por los gastos de formación, perfeccionamiento profesional y actualización tecnológica de los laboratorios. No obstante, algunas obras sociales lo han reconocido y lo pagan o reintegran. PERO QUEDA A CRITERIO DEL BIOQUÍMICO SU COBRO DIRECTO O POR INTERMEDIO DE LAS OBRAS SOCIALES.

3.- En los contratos directos del profesional con las obras sociales en las que no se encuentra incluido el cobro del APB, ¿se le cobra al paciente o se hace un nuevo convenio?
Respuesta: Conforme a lo señalado en la respuesta anterior, el APB se puede cobrar al paciente. Si algunas obras sociales están dispuestas a incluirlo en los contratos directos con el profesional, el Colegio no se opone a esa modalidad de cobro.

4.- ¿Qué pasa en los contratos anteriores si la obra social le indica a sus afiliados que no lo paguen y ésta tampoco se hace cargo?
Respuesta: El APB no es un arancel; por ello no se encuentra alcanzado por los convenios. El cobro debe realizarse en forma obligatoria conforme a la normativa señalada en la respuesta a la pregunta nº 1. El cobro se exige al paciente. Luego éste podrá o no hacer el reclamo de reintegro ante su obra social, dependiendo del plan que tenga con ésta.

5.- ¿Cómo demuestra el cobro del APB?
Respuesta: El cobro del APB debe demostrarse en forma fehaciente cuando el Colegio lo exija a través de sus Inspectores. El instrumento dependerá de la modalidad de cobro (directo al paciente, a través de obras sociales, entidades de medicina prepaga, clínicas, sanatorios, etc.).

6.- ¿El cobro del APB es exclusivo del titular del laboratorio o pueden ser incorporados los Profesionales Auxiliares?
Respuesta: En principio, su cobro está destinado al titular del laboratorio que es quien asume los costos por los conceptos previstos en el APB. El titular del laboratorio puede participar del mismo con los auxiliares, adjuntos y/o profesionales especializados, pero dependerá de un acuerdo en el que el Colegio no interviene.

7.- ¿Por qué se dice que el Colegio no interviene en la relación contractual cuando todos los contratos deben ser registrados?
Respuesta: El Colegio tiene la obligación legal de llevar el registro de los contratos como así también lo lleva el Ministerio de Salud de la Provincia. También regula el mínimo ético “Hora Bioquímica”, con los parámetros generales de la relación contractual. Todas las demás cuestiones que pudieren surgir de la relación entre las partes, son de libre acuerdo entre ellas.

8.- En el caso de profesionales contratados como Directores Técnicos de laboratorios de clínicas, ¿quién debe facturar el APB a los pacientes ambulatorios, el Bioquímico o la clínica?

Respuesta: En principio, quien tiene la obligación de cobrar el APB es el Bioquímico que ejerce como Director Técnico. Sin perjuicio de ello, podrán acordar con las autoridades de la clínica la forma de cobro. Sería razonable en ese caso considerar también que alguno/s de los conceptos comprendidos en el APB pueden ser aportados por la clínica (modernización de los instrumentos de trabajo, amortización de equipos, etc.).

9.- En el supuesto de contrato de concesión del servicio de laboratorio, ¿quién debe cobrarlo?
Respuesta: Dependerá de los ítems que se incluyan dentro de la concesión. Si el Bioquímico se hace cargo de todo el laboratorio (aparatología, modernización técnica, capacitación, etc.), el cobro debería realizarlo él. También podría adaptarse el sistema señalado en la respuesta anterior.

10.- ¿Cómo se cobra el APB a los pacientes internados, por práctica o por día?
Respuesta: A los pacientes internados se les debe cobrar un APB por día de atención, independientemente de las prácticas realizadas en forma diaria.

11.- ¿Los Bioquímicos que prestan servicios en hospitales públicos tienen que cobrar el APB?

Respuesta: Los sueldos de los profesionales que prestan servicios dentro del sistema público son fijados por leyes provinciales en las cuales no tiene injerencia el Colegio.

12.- Conforme a la respuesta anterior, ¿por qué se realizó la consulta obligatoria a todos los profesionales?
Respuesta: La opinión de todos los Bioquímicos que se encuentran matriculados es muy importante para el Colegio. Que un profesional preste hoy exclusivamente funciones en el ámbito público o bajo diferentes condiciones de contratación en el ámbito privado, no significa que el día de mañana pueda tener su propio laboratorio.

13.- ¿Qué es lo que se debe hacer si un paciente realiza una denuncia ante su obra social por el cobro del APB y ésta pretende sacar al Bioquímico del convenio?
Respuesta: No hay fundamentos legales válidos para excluir al Bioquímico del padrón ya que, como se expresó, el APB nada tiene que ver con los aranceles. Debe tenerse en cuenta en este aspecto que, al ser el APB de cobro legalmente obligatorio, todos los Bioquímicos deben percibirlo, motivo por el cual no es probable que las obras sociales excluyan a todos los colegas de su padrón; menos aún porque estén cumpliendo una obligación.

14.- ¿Qué medidas tomará el Colegio en el caso de que el Bioquímico sea excluido de los padrones de las Obras Sociales?

Respuesta: Como todos saben, el Colegio no tiene relación contractual ni de ningún otro tipo con las obras sociales. El APB es un instrumento que el legislador provincial, a instancias del Colegio, reconoció a los Bioquímicos para lograr su mayor capacitación en el carácter de efectores de la salud pública. Respondió a un reclamo generalizado de los colegas pero la eficacia del resultado del APB dependerá de la lucha de los Bioquímicos de la Provincia para que se respete el ejercicio de su derecho. El Colegio seguirá brindando asesoramiento y apoyo institucional a los colegas que lo requieran, pero las defensas deberán ser personales.

Fuente:
http://www.colebioqpba.org.ar

Publicado en la categoría Actualizacion de aranceles a prestadores, Situación de los Laboratorios Bioquímicos

Miércoles, 30 de Enero de 2008

Laboratorios de análisis clínicos. Es necesario invertir para mantener la calidad.

En el sector bioquímico creo que definitivamente deberíamos sentarnos en una mesa de concertación con los financiadores y el Estado tratando de recuperar el gran atraso que tenemos en los aranceles, lo que impide mantener la tecnología necesaria que para su actividad requieren los laboratorios de análisis clínicos.

Hace 20 años que el sector viene trabajando en un control de calidad permanente de la red de laboratorios y de la acreditación de los mismos, para poder asegurar datos confiables y que el médico tenga un resultado que colabore en el diagnóstico definitivo. La participación del laboratorio en la definición del diagnóstico es importante.

A través de los aranceles es posible mantener el nivel de calidad del recurso humano, el bioquímico necesita actualizarse permanentemente para poder volcar sus conocimientos en sus prestaciones. La inversión en tecnología y recurso humano van de la mano.

La inversión debería hacerse con criterio, hay que determinar que tipo de tecnología se debe incorporar, ya que a veces hay una idealización sin tener en cuenta la ecuación costo-beneficio. El esfuerzo debe estar dado en que los recursos de utilicen de manera lógica y la inversión sirva para elevar la calidad de salud de la población.

Se puede lograr mucho haciendo un uso adecuado de los recursos existentes, pero además es necesario que el Estado a través de fondos o presupuesto que vengan del tesoro nacional aumente el porcentaje de inversión en salud, estamos por debajo de lo que invierten en salud países como Nicaragua o Perú. Esto genera inequidad y la población no tiene acceso. La estrategia es reforzar la Atención Primaria de la Salud para que llegue a toda la población. Además, hay que tener infomación epidemiológica completa de lo que ocurre en el país.

En cuanto a los canales de acceso a la inversión por parte de los laboratorios, en este momento no hay líneas. Desde la Federación, por ser una institución gremial de carácter solidario hemos concientizado a los colegas y un porcentaje pequeño de la facturación integra un fondo común a través de las cuales se dan líneas de crédito para poder renovar e incorporar aparatología. En este sentido, tratamos de estar informados para que no sea algo innecesario o no agregue nada a lo que ya tenemos, pero después en forma individual el bioquímico trata de hacer en los períodos que se puede ahorro de sus ingresos. Los préstamos que se dan desde la institución igualan las posibilidades del pequeño con el gran laboratorio.

Procuramos que en los lugares donde la concentración es importante, brindar propuestas para conformar redes o grupos que compartan tecnología, hay alianzas exitosas. Asesoramos para que a través de la unidad puedan tener menores gastos y mayor acceso a la tecnología, que se asocien en redes y compartan alguna aparatología que permita tener un mayor nivel de complejidad. Este es el panorama que se trata de difundir entere nuestros laboratorios.

DR. ALBERTO TORRES
PRESIDENTE DE LA FEDERACIÓN BIOQUÍMICA DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES (FABA)

Fuente:
Consultor de Salud

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Martes, 29 de Enero de 2008

Sindicatos: El Dr.Favaloro y su carta final

Dr. René Favaloro En estos momentos en que por vía de los sindicatos las obras sociales manejarán enormes recursos destinados al sistema de salud , es valioso releer parte de la denuncia que el Dr René Favaloro dejó en el texto de una de sus últimas cartas. Sería oportuno que las cosas comiencen a cambiar…

Julio 29-2000 –14,30 horas

Si se lee mi carta de renuncia a la Cleveland Clinic, está claro que mi regreso a la Argentina (después de haber alcanzado un lugar destacado en la cirugía cardiovascular) se debió a mi eterno compromiso con mi patria. Nunca perdí mis raíces. Volví para trabajar en docencia, investigación y asistencia médica. La primera etapa en el Sanatorio Guemes, demostró que inmediatamente organizamos la residencia en cardiología y cirugía cardiovascular, además de cursos de post grado a todos los niveles.
Le dimos importancia también a la investigación clínica en donde participaron la mayoría de los miembros de nuestro grupo.

En lo asistencial exigimos de entrada un número de camas para los indigentes. Así, cientos de pacientes fueron operados sin cargo alguno. La mayoría de nuestros pacientes provenían de las obras sociales. El sanatorio tenía contrato con las más importantes de aquel entonces.
La relación con el sanatorio fue muy clara: los honorarios, provinieran de donde provinieran, eran de nosotros; la internación, del sanatorio (sin duda la mayor tajada).

Nosotros con los honorarios pagamos las residencias y las secretarias y nuestras entradas se distribuían entre los médicos proporcionalmente.
Nunca permití que se tocara un solo peso de los que no nos correspondía.

A pesar de que los directores aseguraban que no había retornos, yo conocía que sí los había. De vez en cuando, a pedido de su director, saludaba a los sindicalistas de turno, que agradecían nuestro trabajo.
Este era nuestro único contacto.

A mediados de la década del 70, comenzamos a organizar la Fundación. Primero con la ayuda de la Sedra, creamos el departamento de investigación básica que tanta satisfacción nos ha dado y luego la construcción del Instituto de Cardiología y cirugía cardiovascular.
Cuando entró en funciones, redacté los 10 mandamientos que debían sostenerse a rajatabla, basados en el lineamiento ético que siempre me ha acompañado.

La calidad de nuestro trabajo, basado en la tecnología incorporada más la tarea de los profesionales seleccionados hizo que no nos faltara trabajo, pero debimos luchar continuamente con la corrupción imperante en la medicina (parte de la tremenda corrupción que ha contaminado a nuestro país en todos los niveles sin límites de ninguna naturaleza). Nos hemos negado sistemáticamente a quebrar los lineamientos éticos, como consecuencia, jamás dimos un solo peso de retorno. Así, obras sociales de envergadura no mandaron ni mandan sus pacientes al Instituto.

¡Lo que tendría que narrar de las innumerables entrevistas con los sindicalistas de turno!

Manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimean fundamentalmente con el dinero de las obras sociales que corresponde a la atención médica.

Lo mismo ocurre con el Pami. Esto lo pueden certificar los médicos de mi país que para sobrevivir deben aceptar participar del sistema implementado a lo largo y ancho de todo el país.

Valga un solo ejemplo: el Pami tiene una vieja deuda con nosotros, (creo desde el año 94 o 95) de 1.900.000 pesos; la hubiéramos cobrado en 48 horas si hubiéramos aceptado los retornos que se nos pedían (como es lógico no a mí directamente).

Si hubiéramos aceptado las condiciones imperantes por la corrupción del sistema (que se ha ido incrementando en estos últimos años) deberíamos tener 100 camas más. No daríamos abasto para atender toda la demanda.

El que quiera negar que todo esto es cierto que acepte que rija en la Argentina, el principio fundamental de la libre elección del médico, que terminaría con los acomodados de turno.

Los mismo ocurre con los pacientes privados (incluyendo los de la medicina prepaga) el médico que envía a estos pacientes por el famoso ana-ana , sabe, espera, recibir una jugosa participación del cirujano.

Hace muchísimos años debo escuchar aquello de que Favaloro no opera más! ¿De dónde proviene este infundio?. Muy simple: el pacientes es estudiado. Conclusión, su cardiólogo le dice que debe ser operado. El paciente acepta y expresa sus deseos de que yo lo opere. “Pero cómo, usted no sabe que Favaloro no opera hace tiempo?”. “Yo le voy a recomendar un cirujano de real valor, no se preocupe”. El cirujano “de real valor” además de su capacidad profesional retornará al cardiólogo mandante un 50% de los honorarios!

Varios de esos pacientes han venido a mi consulta no obstante las “indicaciones” de su cardiólogo. “¿Doctor, usted sigue operando?” y una vez más debo explicar que sí, que lo sigo haciendo con el mismo entusiasmo y responsabilidad de siempre.
Muchos de estos cardiólogos, son de prestigio nacional e internacional.

Concurren a los Congresos del American College o de la American Heart y entonces sí, allí me brindan toda clase de felicitaciones y abrazos cada vez que debo exponer alguna “lecture” de significación. Así ocurrió cuando la de Paul D. White lecture en Dallas, decenas de cardiólogos argentinos me abrazaron, algunos con lágrimas en los ojos. Pero aquí, vuelven a insertarse en el “sistema” y el dinero es lo que más les interesa.

La corrupción ha alcanzado niveles que nunca pensé presenciar. Instituciones de prestigio como el Instituto Cardiovascular Buenos Aires, con excelentes profesionales médicos, envían empleados bien entrenados que visitan a los médicos cardiólogos en sus consultorios. Allí les explican en detalles los mecanismos del retorno y los porcentajes que recibirán no solamente por la cirugía, los métodos de diagnóstico no invasivo (Holter echo, camara y etc., etc.) los cateterismos, las angioplastias, etc. etc., están incluidos.

No es la única institución. Médicos de la Fundación me han mostrado las hojas que les dejan con todo muy bien explicado. Llegado el caso, una vez el paciente operado, el mismo personal entrenado, visitará nuevamente al cardiólogo, explicará en detalle “la operación económica” y entregará el sobre correspondiente!.

La situación actual de la Fundación es desesperante, millones de pesos a cobrar de tarea realizada, incluyendo pacientes de alto riesgo que no podemos rechazar. Es fácil decir “no hay camas disponibles”.

Nuestro juramento médico lo impide.

Estos pacientes demandan un alto costo raramente reconocido por las obras sociales. A ello se agregan deudas por todos lados, las que corresponden a la construcción y equipamiento del ICYCC, los proveedores, la DGI, los bancos, los médicos con atrasos de varios meses. Todos nuestros proyectos tambalean y cada vez más todo se complica.

En Estados Unidos, las grandes instituciones médicas, pueden realizar su tarea asistencial, la docencia y la investigación por las donaciones que reciben.
Las cinco facultades médicas más trascendentes reciben más de 100 millones de dólares cada una! Aquí, ni soñando.

Realicé gestiones en el BID que nos ayudó en la etapa inicial y luego publicitó en varias de sus publicaciones a nuestro instituto como uno de sus logros!. Envié cuatro cartas a Enrique Iglesias, solicitando ayuda (¡tiran tanto dinero por la borda en esta Latinoamérica!) todavía estoy esperando alguna respuesta. Maneja miles de millones de dólares, pero para una institución que ha entrenado centenares de médicos desparramados por nuestro país y toda Latinoamérica, no hay respuesta.

¿Cómo se mide el valor social de nuestra tarea docente?

Es indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar.

La mayoría del tiempo me siento solo. En aquella carta de renuncia a la C. Clinic, le decía al Dr. Effen que sabía de antemano que iba a tener que luchar y le recordaba que Don Quijote era español!

Sin duda la lucha ha sido muy desigual.

El proyecto de la Fundación tambalea y empieza a resquebrajarse.

Hemos tenido varias reuniones, mis colaboradores más cercanos, algunos de ellos compañeros de lucha desde nuestro recordado Colegio Nacional de La Plata, me aconsejan que para salvar a la Fundación debemos incorporarnos al “sistema”.

Sí al retorno, sí al ana-ana.

“Pondremos gente a organizar todo”. Hay “especialistas” que saben como hacerlo. “Debés dar un paso al costado. Aclararemos que vos no sabés nada, que no estás enterado”. “Debés comprenderlo si querés salvar a la Fundación”

¡Quién va a creer que yo no estoy enterado!

En este momento y a esta edad terminar con los principios éticos que recibí de mis padres, mis maestros y profesores me resulta extremadamente difícil. No puedo cambiar, prefiero desaparecer.

Joaquín V. González, escribió la lección de optimismo que se nos entregaba al recibirnos: “a mí no me ha derrotado nadie”. Yo no puedo decir lo mismo. A mí me ha derrotado esta sociedad corrupta que todo lo controla. Estoy cansado de recibir homenajes y elogios al nivel internacional. Hace pocos días fui incluido en el grupo selecto de las leyendas del milenio en cirugía cardiovascular. El año pasado debí participar en varios países desde Suecia a la India escuchando siempre lo mismo.

“¡La leyenda, la leyenda!”

Quizá el pecado capital que he cometido, aquí en mi país, fue expresar siempre en voz alta mis sentimientos, mis críticas, insisto, en esta sociedad del privilegio, donde unos pocos gozan hasta el hartazgo, mientras la mayoría vive en la miseria y la desesperación. Todo esto no se perdona, por el contrario se castiga.

Me consuela el haber atendido a mis pacientes sin distinción de ninguna naturaleza. Mis colaboradores saben de mi inclinación por los pobres, que viene de mis lejanos años en Jacinto Arauz.

Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contra el viento como decía Don Ata.

No puedo cambiar.

No ha sido una decisión fácil pero sí meditada.
No se hable de debilidad o valentía.

El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable, con ella me voy de la mano.

Sólo espero no se haga de este acto una comedia. Al periodismo le pido que tenga un poco de piedad.

Estoy tranquilo. Alguna vez en un acto académico en USA se me presentó como a un hombre bueno que sigue siendo un médico rural. Perdónenme, pero creo, es cierto. Espero que me recuerden así.

En estos días he mandado cartas desesperadas a entidades nacionales, provinciales, empresarios, sin recibir respuesta.

En la Fundación ha comenzado a actuar un comité de crisis con asesoramiento externo. Ayer empezaron a producirse las primeras cesantías. Algunos, pocos, han sido colaboradores fieles y dedicados. El lunes no podría dar la cara.

A mi familia en particular a mis queridos sobrinos, a mis colaboradores, a mis amigos, recuerden que llegué a los 77 años. No aflojen, tienen la obligación de seguir luchando por lo menos hasta alcanzar la misma edad, que no es poco.

Una vez más reitero la obligación de cremarme inmediatamente sin perder tiempo y tirar mis cenizas en los montes cercanos a Jacinto Arauz, allá en La Pampa.

Queda terminantemente prohibido realizar ceremonias religiosas o civiles. Un abrazo a todos, René Favaloro

Dr. René Favaloro

Publicado en la categoría General, Gremiales, Obras Sociales

Lunes, 28 de Enero de 2008

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